Fin de verano, la estación de la Tierra

El verano llega a su fin, vivimos ahora la estación del elemento Tierra. Según los principios de la Medicina Tradicional China, esto rige un órgano (el bazo), un sistema (el sistema digestivo), una víscera (el estómago), un sentido (el gusto), una estructura (la carne y los músculos), un proceso mental (el pensamiento), un sonido (el canto), un color (el amarillo), un sabor (el dulce), una excreción (la saliva) y un clima (la humedad).

El bazo y el estómago son esenciales en la digestión. Reciben los alimentos, los transforman para extraer de ellos las esencias sutiles y nutritivas. El estómago controla la recepción, y el bazo permite la digestión. Como el bazo transporta y transforma los alimentos, se dice que es responsable del origen de la energía y también de la sangre. Permite así su producción, y se encarga de que haya una cantidad correcta en las vías de circulación. La energía del bazo influye en que todos los órganos permanezcan en su sitio; evita el prolapsus uterino, anal, etc.

El Bazo controla los músculos, la fuerza de los brazos y de las piernas. Cuando una persona tiene abundante energía en el Bazo, tiene sus labios untuosos, y de un rojo luminoso. La apertura del sistema Bazo es la boca. Cuando la función de transporte del Bazo es correcta, la persona tiene apetito, y buena percepción de los sabores. Al Bazo no le gusta la humedad; si su energía es deficiente, no puede regular el metabolismo de los líquidos en el organismo, y la humedad aparece, con cansancio, ausencia de apetito, sensación de plenitud en el abdomen, mucosidades (tan), edemas.

 

La dietética es esencial para equilibrar la energía del sistema Bazo: Para ello hay que destacar la importancia del consumo de cereales (60% de la comida), de verduras de sabor dulce como zanahorias, calabazas, patatas, y boniatos, (20 %), legumbres como garbanzos, lentejas, y alubias (10%), frutas de estación como por ejemplo uvas, (5%,) y finalmente proteínas (5%). Con una dietética adecuada, podemos equilibrar nuestro elemento Tierra interior, que constituye nuestro centro, (centro energético), pero también emocional, para justamente no perder el centro, no perder la buena dirección del pensamiento. Si no equilibramos el centro, el riesgo principal es el de entrar en un pensamiento obsesivo; la digestión, la transformación, no se hace, tampoco al nivel mental y emocional; y entramos en el ciclo sin fin y perverso de las mismas ideas que no paran de dar vueltas.

Para evitar esto, el Qi Gong es una gran ayuda; Existen ejercicios sencillos como los 7 movimientos de Leung Kok Yuen por ejemplo, que permiten activar nuestro caldero interior para poder digerir y transformar, y entender así que todo en la vida puede ser un ingrediente. “De lo peor, siempre extraer lo mejor”.

Los masajes del abdomen ayudan igualmente a activar el fuego del Dan Tian, el fuego de la transformación; no hay preparación culinaria de calidad sin fuego eficaz, no hay capacidad de transformación mental y emocional sin el fuego del Dan Tian.

La meditación es un apoyo potente para desarrollar la capacidad de transformación; mirar los eventos de su vida como ingredientes; ni buenos ni malos, únicamente un ingrediente. Si el trabajo de la Tierra se hace, la cosecha será buena, en todos los sentidos. Cuanto más trabajas tu tierra interior a través del Qi Gong, más la transformas en una tierra rica, que te permite tener mejor concentración (estás más centrado), y al final tendrás mucha más compasión contigo mismo y con los demás. Si transformas bien, no hay rencor ni disgusto)

“om mani padmé hum”; la flor de loto como símbolo de la transformación tiene sus raíces en la parte más oscura, la más “sucia” del agua; Como tiene gran capacidad de transformación, produce una joya pura que se abre plenamente a la vida.

Que tengas las cualidades de la preciosa flor de loto!