¿Qué permite el Taiji Quan?

Hoy, ¡nos permite vivir mejor!

Vimos que el Taiji Quan es un arte marcial y, también un arte de salud. Para vencer a sus adversarios, un practicante de arte marcial debe tener un buen estado físico y saber utilizarlo con la menor fuerza posible; una vez más, parece una contradicción. Pero, si este practicante no es capaz de hacerlo así, ¿cómo podría neutralizar un adversario con más músculos, más joven etc… ? Con técnicas más elaboradas? Si… Pero la primera «técnica» es una buena utilización del cuerpo, sin destruirlo, con un respeto total de nuestra anatomía y de nuestras particularidades físicas.

No tiene nada que ver con los excesos del deporte, el culto a los resultados, tener un cuerpo perfecto… 

Pero ojo! el Taiji Quan no es un culto a la facilidad… Claro que no! Es otro camino, es una manera de utilizar el mínimo de fuerza necesaria y aumentar la energía al mismo tiempo. Es un arte que permite la conexión de todas las partes de nuestro cuerpo entre sí, del cuerpo con el cerebro y del cerebro con nuestra alma. 

El Taiji Quan es una meditación con movimientos

Poco a poco, la práctica cambia nuestro cuerpo y la manera de utilizarlo. No conozco a ningún practicante de Taiji Quan que no diga: «tengo menos dolores de espalda, tengo un mejor equilibrio, más concentración, más tranquilidad» y muchas otras cosas!

El Taiji Quan es un arte para todos

No es necesario tener capacidades especiales, no es un arte rígido, es una vía en la dirección de un cambio positivo y respetuoso de cada uno. Esta ausencia de rigidez o, mejor dicho, la búsqueda de este estado flexible por la vía física, necesita cambiar de manera más o menos consciente nuestra relación con nosotros mismos, con los otros (por ej. cuando realizamos ejercicios con una pareja) y con el mundo. 

Este cambio es lo que permite vivir la parte espiritual del Taiji Quan: la experiencia real de que formamos parte del mundo, sin separación; sin negar, como lo manifiesta el origen marcial del Taiji Quan, que la confrontación puede existir…

Así, es posible hacer un camino de paz gracias a un arte con una fuerte base marcial; paz con uno mismo, con los compañeros de práctica, con el mundo.