Amar su cuerpo

Estos últimos días vi una cantidad muy numerosa de gente corriendo. Lo que me impactó fue que éstas personas se veían no deportistas, con un sobrepeso más o menos importante, en su mayoría eran mujeres, corriendo a pleno sol, rojas como tomates maduros, y sudando un montón.

Bien, dirán unos: “están haciendo una actividad física, es estupendo”...

Según mi punto de vista, y el punto de vista de la MTC, no es correcto. Estas personas no tienen el entrenamiento necesario para hacer esto de forma saludable, estaban sudando muchísimo.

Según los principios de la Medicina Tradicional China, cuando pierdes sudor, pierdes sangre, y cuando pierdes sangre, pierdes energía. Cuando se practica el Qi gong hay una ligera humidificación de la piel, un ligero sudor, pero nunca una eliminación importante del mismo, (lo que significaría una pérdida de sangre y de energía), todo lo contrario.

Lo que me interesó de esto fue el por qué de estos esfuerzos; y la respuesta clara es que en poco tiempo estaremos en verano, el momento de mostrar más el cuerpo. Así, la dictadura del “cuerpo perfecto” según los criterios actuales, obliga a estas personas a un esfuerzo físico que, además de inadecuado, es peligroso.

Más que nada se trata de un “machacar”, que en un sentido profundo, es una mala relación con su cuerpo, con su "sí mismo", y a través de esto, muchas veces es también con sus padres y sus antepasados.

Un Maestro zen como Thich Nhat Hanh, y un medico chino como Leung Kok Yuen, siempre insisten sobre la necesidad de hacer ejercicios dulces que permiten gozar de la alegría de tener un cuerpo, de sentir fluir la energía, con conciencia plena de la respiración, y finalmente la evidencia de que tienes un cuerpo perfecto cuando lo amas. ¿Como quererlo? No a través de un hedonismo exagerado y egocéntrico pero sí a través de un saludo a uno mismo y a nuestros antepasados.

Si tienes este cuerpo, este vehículo físico, es porque tus padres, tus abuelos, te lo han transmitido. Si te quedas en una guerra contra tu cuerpo, y a través de esto contra tus ancestros, no puedes gozarlo, lo machacas ,te machacas.

Mirando que tus ancestros están en ti, si das las gracias con todo tu corazón, si miras a tus antepasados con amor, aprenderás a querer siempre más a tu cuerpo y a ti mismo. Y después empezarás a comer diferente, a cuidarte de otra manera, a pensar de otra manera, y a mirar la vida de otra manera.

Ama tu cuerpo, admira el milagro de tener un cuerpo, entiende que la espiritualidad esta aquí y ahora y se manifiesta también en tu cuerpo.

La práctica del Qi Gong, como la del Tai Chi ayuda a sentir esta alegría profunda del cuerpo en movimiento, la alegría de dar al cuerpo lo que necesita; es importante vivir aquí el “lâcher prise”. Hay varias formas de Qi Gong pero siempre se deben vivir estas formas sin demasiada rigidez para no crear una nueva armadura. De la misma manera que tienes que “matar el Buda si lo encuentras”, de la misma manera tienes que “matar” la forma, para hacerla así vivir realmente y evolucionar.

Porque de lo que se trata es de gozar, jugar, y no tomarse uno mismo demasiado en serio.