Reflexiones de primavera

Estoy en mi etapa : “ gozo de la primavera “.

Celebre mi cumpleaños hace poco,  el 20 de marzo, día de la entrada en la primavera, y en muy buena compañía.  Y tuve la suerte de tener a mis padres unos días después, para disfrutar del regalo  de estar al lado de su gente querida. 

Entonces, con el corazón quieto y feliz,  empecé a entrar a mi ritmo en esta energía que me gusta tanto, la de la primavera. Energía de renacimiento, de redescubrimiento; siempre me parece tan bonito que vuelvan las flores y las hojas, en poco tiempo, las golondrinas y los avisperos, con esta temperatura suave que olvidamos durante los meses de invierno. Mi pequeño patio se llena de flores, y yo disfruto de esto como de un paraíso en la tierra. 

La primavera es el verde, es la subida de energía, es esta llamada al amor, a la sensualidad, y es volver a la vida cuando todo parecía muerto. Cuando era una niña tenía una tortuga de tierra, Doucette. Cada año, después de un verano lleno de actividades (una tortuga es mucho mas activa de lo que se parece…) desaparecía unos meses, para volver en marzo, o abril.  Me enseñó este ritmo, este pasaje casi ritual de la introspección invernal a la apertura primaveral al mundo. Redescubrí más adelante esta sabiduría de la naturaleza a través de la práctica del qi gong, y siempre me entusiasmo con esto; puedo celebrar yo también la primavera, y cada estación, a través de unos movimientos siempre diferentes según el momento del año; y así vivo la coherencia con la naturaleza.

Hoy es domingo de  Ramos, celebra la entrada de Jesús en Jerusalem; llega  encima de un animal noble en su humildad, un joven burro, aclamado por la gente moviendo unos ramos. En estos días donde hemos compartido en pensamiento el dolor de tanta gente, es esta imagen la que me gusta ver, la humildad, la bondad y la vida eterna, en unos movimientos felices de color verde, como dibujos alegres en un cielo azul.