Una vela encendida

Hoy me pongo a escribir este artículo con un tiempo de temporal fuerte: frío, lluvia, cielo gris y bajo, un día invernal, al cual, si le ponemos una calificación emocional, podríamos decir que es triste. Todo el ambiente de este día de diciembre me lleva a conectar profundamente con mi interior; he encendido la estufa de leña, tengo mi perrito Calice tumbado sobre mis piernas, escucho el sonido del viento, bebo una infusión. Busco el calor, su temperatura, y también su esencia, relacionada a la seguridad, al bienestar, al “cocooning “. Sensación de buscar la cueva protectora. De volver al origen de la humanidad, cuando la luz y el calor del fuego en la cueva regalaba la protección frente al peligro de la noche fría y de los animales predadores. De volver a la origen de todos los humanos, de todos los mamíferos, al útero primordial. En estos días cortos, con noches cada vez más largas, vuelvo a recuperar una práctica que me gusta mucho: encender una vela y ponerla delante de mi casa, en el caso de que alguien necesite luz, y sensación de calor interior. Haciendo esto, hoy, me acuerdo de una vecina querida, Catelina, quien falleció hace 2 meses. Hace unos años, en un día gris como el de hoy, la encontré en nuestra calle, y, como siempre lo hacíamos, nos pusimos a hablar. Y en un momento de la conversación, ella me dijo cómo le gustaba pasar de noche delante de mi casa, cuando iba a tirar la basura del día al contenedor, y ver la pequeña vela, que le daba una sensación alegre, reconfortante, cuando a veces tenia momentos tristes. Sentí en sus palabras cómo este acto tan sencillo podía ser un alivio para alguien, y me alegró que lo fuera para ella.  

Hoy enciendo para ti una vela, Catelina, y para todos los que necesitan luz y calor en la oscuridad la pongo delante de mi casa. Y si esta práctica se puede pasar a otros, como un círculo amoroso de velas, de luces, me parece como si sembráramos semillas de luz en nuestro entorno.

 

 

Comentarios

gracies per compartint aquesta historia tant bonic! mirant la flama ara... connectat i en pau. namaste

moltes gràcies Kirsti . abraçada